
Los celos son la manifestación de conductas en respuesta al estímulo que amenaza con apropiarse, destruir o robar lo propio. Pero también puede ser la aspiración de posesión o éxito, características o propiedades de otra persona, de tal forma que puede ser asociado a la envidia.
Los celos son considerados como un sentimiento "normal" si se presentan con intensidad limitada y de forma ocasional; son parte del desarrollo emocional de los seres humanos. Se dan cuando la persona siente inseguridad o es inmadura, y suelen presentarse más en la adolescencia y los primeros años de la juventud. Los celos pueden surgir en cualquier momento como parte de nuestra naturaleza, aunque de forma moderada, sin afectar el equilibrio mental ni el contacto con la realidad. Los celos producen un estado ansioso y de inseguridad ante el temor de perder el afecto o la atención de seres queridos. Suelen ser transitorios y de menor intensidad en la medida en que se alcanza mayor madurez en la personalidad.
Las personas con baja autoestima, confían menos en sí mismas y son más inseguras lo que provoca que sus percepciones de amenaza por una posible pérdida, sean mucho mayores, ya que tienden a pensar que no están a la altura de los deseos de su pareja y que ésta, por lo tanto, tiene muchas posibilidades de fijarse en otroa persona.
Cuando los celos se transforman en conductas obsesivas y patológicas se convierten en un trastorno llamado Celotipia, que se define como aquellos celos que pueden llegar a causar problemas psicóticos y delirios. Es una enfermedad en la que la persona no se reconoce como enfermo. La celotipia se presenta como un delirio, es decir, una psicopatología que tiene como eje una idea falsa, sin ningún argumento lógico o prueba de realidad que lo demuestre. El individuo desarrolla sentimientos de celos tan intensos que son el epicentro de su vida, de su forma de actuar y pensar.
Siente ansiedad y nerviosismo cuando sucede. Es frecuente la comparación constante, facilitando la necesidad de demostración de afecto constante y permanente por parte de la otra persona. Los comentarios y los gestos del otro son analizados exhaustivamente buscando indicios. Actúa motivado por la desconfianza, se niega a salir con otras personas y se enfada si su pareja comparte su tiempo con otros. El estado de vigilancia es continuo, llevándole a espiar a su pareja con el fin de asegurar la fidelidad o encontrar pruebas que demuestren una posible aventura.
Los celos patológicos, terminan por destruir la pareja. La amenaza constante, sentir que se está observando cada comportamiento, hará tarde o temprano que la pareja cambie su forma de comportarse, que se destruya la posibilidad de diálogo y finalmente, el miedo a perder al otro, acaba llevando la relación a su fin, convirtiéndose en una profecía autocumplida. Pueden también generar situaciones de violencia doméstica, debido al pobre control impulsivo que el celoso experimenta.
Las personas que padecen celotipia suelen discutir con su pareja al intentar comprobar la infidelidad imaginada, pueden incurrir en acciones como coartar la libertad de movimiento de la otra persona, seguirla, agredirla o investigar al supuesto amante. La celotipia hace imposible el poder controlar los celos, generando sentimientos negativos, impulsos, reaccionando en ocasiones con agresividad o ira. Hace que el celoso se mantenga alerta, actuando en función de desbaratar el supuesto engaño, se mantiene en un estado de vigilancia constante que puede ir desde revisar las propiedades personales de su pareja, controlar llamadas telefónicas sospechas ante una llegada tarde, ante un gesto o una mirada, visitas inesperadas, en definitiva hechos cotidianos que son percibidos e interpretados en función de sus celos enfermizos generando a la vez en quien la padece, ira, y malestar en su pareja. En la celotipia el celoso vivencia una situación imaginaria como real. Su vida gira en torno a acusaciones, a generar pruebas de la supuesta infidelidad, interpreta erróneamente hechos cotidianos de manera de constatar y fundamentar sospechas.
Su sintomatología debe durar por lo menos un mes para diagnosticarla como celotipia y, aunque suele ser un trastorno crónico, sobre todo en el tipo persecutorio, a menudo se producen oscilaciones en la intensidad de las creencias delirantes, por lo que su curso es variable. En ese sentido es que en la situación de celotipia, hay un trastorno del pensamiento, pobre control de los impulsos y puede haber falsas percepciones. En ocasiones también se producen falsos recuerdos. No todo lo que percibe mediante sus sentidos es lo que cree que es. Pueden llegar a tener peticiones absolutamente exageradas que aun siendo aceptadas no calman el sentimiento de inseguridad. Limitan de tal manera la vida de la pareja que no les permiten salir de casa, hablar con los demás, arreglarse. Es más fuerte el miedo que el amor.
Suele generar problemas sociales, legales, laborales o conyugales como consecuencia de las ideas delirantes. Hace a un individuo caótico, disfuncional, con pérdida de atención, le genera un pensamiento proyectivo y hostil. Suele ser suspicaz, rígido, vigilante, autoreferente (él es el centro de atención), con miedo a la autonomía y comúnmente asociado a procesos de grandeza.
Se recomienda que estas personas busquen apoyo para hacer frente al problema. La celotipia suele estar muy asociada con relaciones tormentosas en donde los conflictos son la forma principal de relación. Por tales motivos se hace imprescindible la consulta profesional ya que difícilmente pueda solucionarse el problema sin ninguna intervención, ya que no existe por parte del celoso la capacidad dedarse cuenta o algún grado de conciencia que le indique como controlar sus celos, sino por el contrario todas sus vivencias y hasta los hechos cotidianos se dirigen a justificar sus creencias erróneas e irracionales.
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