Trastornos de Ansiedad

     Todos nos ponemos ansiosos cuando afrontamos una situación estresante, por ejemplo, un examen o una entrevista, o debido a alguna preocupación, tal como una enfermedad.  La ansiedad es una sensación de inquietud. Esta ansiedad leve puede ayudar a mantenernos alerta y concentrados para enfrentarnos a situaciones amenazadoras o difíciles.

     Las personas que sufren trastornos de ansiedad se sienten extremadamente atemorizadas e inseguras. De vez en cuando, la mayoría de las personas sienten ansiedad por algo durante un corto tiempo, pero quienes padecen trastornos de ansiedad se sienten así la mayor parte del tiempo. Los síntomas como el temor extremo, falta de aire, taquicardia, insomnio, nauseas, temblores y mareos son comunes en estos trastornos de ansiedad. Aunque pueden producirse en cualquier momento, los trastornos de ansiedad surgen con frecuencia en la adolescencia o en el inicio de la adultez. Hay algunas evidencias de que los trastornos de ansiedad son hereditarios y se encuentran entre los problemas de salud mental más comunes. Afectan a personas de todas las edades, incluidos los adultos, niños y adolescentes.

Trastorno Ansiedad Generalizada (TAG):

     Se trata de una forma difusa y crónica de ansiedad, uno de cuyos síntomas más característicos es la preocupación excesiva e incontrolable. Destacan como síntomas fisiológicos los relacionados con tensión muscular, hipervigilancia (sentirse en peligro, respuesta de alarma exagerada, irritabilidad, dificultad para concentrarse y dormir), e hiperactividad vegetativa (palpitaciones, sudoración, sofocos, micción frecuente, nauseas, flatulencia, diarreas, etc.). El padecer de este trastorno significa anticipar siempre un desastre, frecuentemente preocupándose excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo. Sin embargo, a veces, la raíz de la preocupación es difícil de localizar. El simple hecho de pensar en pasar el día provoca ansiedad. 

Trastorno de Pánico:


Panico     Las personas con trastorno de pánico tienen repentinos y repetidos ataques de miedo que duran varios minutos, pero a veces los síntomas pueden durar más tiempo. Mientras casi todos los ataques duran aproximadamente dos minutos, en ocasiones pueden durar hasta 10 minutos. En casos raros pueden durar una hora o más. Esta crisis de ansiedad puede producirse en diferentes situaciones (conduciendo, en la calle, etc.), las cuales tienden a evitarse posteriormente.  Los ataques de pánico se caracterizan por tener temor a cierto desastre o miedo a perder el control, incluso la convicción de que uno puede llegar a morir en ese momento. Una persona también puede tener una reacción física fuerte y se puede sentir como un ataque al corazón o de apoplejía, que está perdiendo la razón o que está al borde de la muerte. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento y sienten miedo extremo a la posibilidad de tener otro ataque.

     Quienes padecen de trastorno de pánico experimentan sensaciones de terror que les llegan repentina y repetidamente sin previo aviso. No pueden anticipar cuando les va a ocurrir un ataque y muchas personas pueden manifestar ansiedad intensa entre cada uno al preocuparse de cuando y donde les llegará el siguiente.   Cuando llega un ataque de pánico, lo más probable es que sufra palpitaciones y se sienta sudoroso, débil o mareado. Puede sentir cosquilleo en las manos o sentirlas entumecidas y posiblemente se sienta sofocado o con escalofríos. Puede experimentar dolor en el pecho o sensaciones de ahogo, de irrealidad o tener miedo de que suceda una calamidad o de perder el control. Los ataques pueden ocurrir a cualquier hora aún durante la noche al estar dormido, aunque no esté soñando.

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC):

     Para una persona con TOC, la ansiedad toma la forma de obsesiones (pensamientos repetidos, perturbadores y negativos) y compulsiones (acciones para intentar aliviar la ansiedad). Las personas con TOC sienten la necesidad de chequear las cosas una y otra vez o tienen ciertos pensamientos o realizan rutinas y rituales que causan angustia e interfieren con la vida cotidiana. Con el fin de intentar controlar estas obsesiones, las personas con TOC repiten rituales o comportamientos, llamados compulsiones como lavarse las manos, abrir y cerrar puertas, contar, guardar artículos innecesarios, o repetir los mismos pasos, etc. Quienes tienen TOC no pueden controlar dichos pensamientos y rituales ni obtienen placer de ellos, pero sienten un leve alivio de la ansiedad que estos pensamientos causan.

     Se tienen pensamientos o imágenes repetidas sobre muchas cosas diferentes, como miedo a gérmenes, la suciedad o intrusos; violencia; herir a seres queridos; actos sexuales; conflictos con creencias religiosas; o higiene personal excesiva.

Fobias:

     Son temores intensos a situaciones específicas o a cosas que no son realmente peligrosas, como las alturas, los perros o Fobias caerse en un avión. Las fobias normalmente hacen que las personas eviten las cosas que le provocan miedo.     Muchas personas experimentan fobias específicas, miedos intensos e irracionales a ciertas cosas o situaciones; algunos de los más comunes son: perros, espacios cerrados, alturas, escaleras eléctricas, túneles, manejar en carreteras, agua, volar y heridas que produzcan sangre. Las fobias no son únicamente miedo extremo, son miedo irracional. Los adultos con fobias comprenden que sus miedos son irracionales pero frecuentemente tratar de enfrentarse a ellos, ocasiona un ataque de pánico o ansiedad severa. 

     Cuanto más se evitan estas situaciones, más grande se hace el temor a las mismas. Las conductas de evitación implicadas en las fobias pueden llevar a una limitación importante de la calidad de vida asíí como conducir a un progresivo aislamiento.

Trastorno por Estrés Postraumático: 

Estres     El trastorno por estrés postraumático (TEPT) puede presentarse tras haber experimentado o presenciado un acontecimiento traumático. Los síntomas del TEPT incluyen la ansiedad, así como pensamientos, recuerdos, imágenes y sueños recurrentes, o bien vivencias retrospectivas angustiantes del acontecimiento traumático. El TEPT puede desarrollarse muchos años después del acontecimiento traumático.

     Cualquiera que sea la razón del problema, algunas personas con TPT repetidamente vuelven a vivir el trauma en forma de pesadillas y recuerdos inquietantes durante el día. Pueden también experimentar problemas de sueño, depresión, sensación de indiferencia o de entumecimiento o se sobresaltan fácilmente. Pueden perder el interés en cosas que antes les causaban alegría y les cuesta trabajo sentir afecto. Es posible que se sientan irritables, más agresivas que antes o hasta violentas. El ver cosas que les recuerdan el incidente puede inquietarles, lo que podría hacerles evitar ciertos lugares o situaciones que les traigan a la mente esos recuerdos.

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